Las células tumorales adquieren características que las hacen muy diferentes de una células normal:
Pierden la regulación en la reproducción, multiplicándose descontroladamente.
Las células hijas, por la rapidez en la multiplicación, no siempre son idénticas a la original, debido a fallas en los mecanismos de chequeo de errores.
Pierden su especialización
Pierden las uniones a las otras células que conforman un tejido.
¿Cómo sobrevive una célula cancerosa en un tejido distinto?
Una característica importante de los tumores es que mientras crecen e invaden órganos sanos, promueven el nacimiento y aumento de vasos sanguíneos propios, conocidos como vasos de neoformación, los que permiten el acceso de las células tumorales a nutrientes y oxígeno. Como los tumores tienen un rápido crecimiento, tienen un alto consumo de energía y proteínas, por lo que es fundamental la irrigación sanguínea para el desarrollo de un tumor.
El cáncer provoca daño en los órganos que invade por competencia por la energía y nutrientes con las células normales del tejido. Además, produce la destrucción directa de las células normales. Finalmente, cuando es demasiado el daño a los tejido normales, los órganos comprometidos dejan de funcionar.
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